Mensaje del Párroco del 1 de Abril 2018

Mensaje del Boletín – 1 de Abril 2018
“Resurrectio Domini, spes nostra –
la Resurrección del Señor es nuestra esperanza.”
S. Agustín, Sermón 261:1

Hermanas y Hermanos,

¡El Señor ha resucitado! ¡Aleluya, Aleluya! – Una palabra que para mi describe esta Pascua 2018 es “fortaleza”. Durante este año, hemos visto y observado en las personas, un espíritu de fortaleza a las injusticias que se están haciendo en nombre de la economía, el derecho, la libertad y la seguridad.

Los medios de comunicación están reportando solo lo que juzgan más importante. Acciones como exenciones de impuestos a los ricos, mientras los pobres se encuentran en apuros con sus obligaciones financieras, personas que se encuentran en posición de poder se están aprovechando de los necesitados, la compra y uso de armas en las calles que amenazan nuestra seguridad, los jóvenes inmigrantes cuyo futuro está en peligro; nos han desanimado nuestros espíritus.

Vemos letreros que dicen “enough is enough” (¡Basta!), “#MeToo” (#YoTambién), “no more guns” (no más armas), “I stand with Dreamers” (Estoy con los ‘Dreamers’) etc. Estas reacciones son actos de fortaleza. Dios ha implementado en nosotros la capacidad de luchar contra a las injusticias, de caminar juntos, y de ofrecer esperanza cuando nos sentimos desesperados y desamparados.

Ante la desesperación de ver que Jesús fue arrestado, condenado y crucificado, los apóstoles se sentían confundidos y tuvieron la misma inclinación humana hacia la desesperación y la confusión. Después de la Resurrección, ellos tuvieron fortaleza ante el miedo y el peligro. Una vez que Jesús los fortaleció, los discípulos pudieron afrontar cualquier tipo de adversidad porque ellos estaban avivados por el Espíritu de Cristo Resucitado quien les acompañaba en todos sus esfuerzos y les dio el poder para hablar y actuar.

La lección que el mensaje de Pascua nos da es que no hay nada mas poderoso y vivificador que la promesa de la vida eterna. Nosotros, como los discípulos del Señor Resucitado, también tenemos la misma fortaleza que nos acompaña en nuestro caminar hacia el Padre.

¡Que la paz de Cristo resucitado permanezca en sus corazones y sus hogares!

P. Tony PizzoPárroco